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martes, 17 de noviembre de 2015

LA "DEPORTIVIDAD"

Un ejemplo de que cada vez son menores los valores de un deporte es el fútbol, en el cual, los padres  de los jugadores dicen palabras ofensivas, y meten presión a sus hijos, que se centran mayormente en que estos sean los mejores, es decir, quieren que sean como Messi o Ronaldo, cuando en realidad sólo son niños, que juegan para pasárselo bien y hacer deporte, no para que sus padres les presionen tanto a ellos como a les entrenadores y árbitros. Cada vez son más los jugadores que carecen de deportividad tanto a nivel bajo como a nivel profesional. Los más grandes, también tiene comportamientos en los cuales dejan muy baja su categoría de profesionales, ya que tienen muchos gestos en los que muestran que no son tan "profesionales"un claro ejemplo se da en los llamados "Clásicos" en los cuales juegan en Real Madrid C.F.  y el F.C Barcelona en ellos se han dado muchos conflictos tanto en jugadores como en las gradas de estadio, en los que en alguna ocasión han lanzado al ex portero del Real Madrid Iker Casillas, que actualmente juega en el Oporto, un mechero a la cabeza.


Resultado de imagen de clasico
aquí un claro ejemplo

Los jugadores de ambos equipos muestran rivalidad entre ellos en el partido hasta tal punto, que llegan a la violencia. En una ocasión Pepe jugador del Real Madrid, pisó la Mano a Leo Messi por ese acto, fue noticia durante aproximadamente un mes.

En mi opinión esto es una clara falta de deportividad, ya que la gente a la que le gusta el fútbol como a mí, no lo veo propio de jugadores de alto nivel, y debería ser expulsado el jugador, durante una temporada, ya que creo que así se mejoraría el comportamiento de los jugadores y de los ultras y los hinchas de los equipos, que son las personas que les siguen a los partidos, y en ocasiones, acaban con peleas, bengalas que tiran al campo de fútbol, insultos hacia los árbitros, etc.. lo cual resulta indignante.



martes, 9 de junio de 2015

La trilogía del anillo

El Señor de Los Anillos estuvo en mi casa desde mucho antes de que yo naciese. Era el libro favorito de mis padres, por lo que crecí oyendo hablar de hobbits, elfos y enanos. Hace un par de años mis padres decidieron que ya tenía la edad suficiente para empezar a leerlo, y después de mucho insistir me propuse hacerles caso.
Al principio me costó entrar en la historia, tenía un lenguaje bastante más complejo que otros libros que había leído, pero poco a poco Tolkien me fue cautivando más, hasta que me metí por completo en la Tierra Media.
Cuando lo acabé, me di cuenta de que nunca me había impactado tanto un libro, y hasta el momento, no he encontrado ningún otro que lo haya logrado superar.
La historia trata del hobbit (raza imaginaria inventada por Tolkien) Frodo Bolsón, al que se le encomienda la misión de destruir un poderoso anillo que ha caído en sus manos y con el cuál pone en juego el futuro de la Tierra Media. Para resolver su misión debe recorrer un largo camino, junto con su fiel ayudante Sam, hasta llegar a Mordor, la tierra de las sombras, dónde un gran mal está creciendo cada vez más, y sólo puede pararse si el anillo es destruido.
Aparte de que la historia es muy entretenida y sus personajes son geniales, este libro te enseña unos buenos valores morales y te hace pensar en lo importantes que son cosas como la amistad, la lucha por hacer el bien, la valentía, la perseverancia hasta lograr un objetivo, el amor...
La verdad es que leerlo me cambió para mejor y dos años después me sigo emocionando cada vez que releo alguno de mis fragmentos favoritos, o veo alguna de las tres películas basadas en el libro, las cuales también recomiendo.
Así que animo a todo el que quiera, joven o no tan joven, a meterse en el maravilloso mundo creado por JRR Tolkien, ya que estoy segura de que una vez dentro, le va a ser díficil salir.